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    Estudio Onomástico del callejero.

Parece oportuno comenzar con el estudio del topónimo de la localidad: Alaejos. J. Ojeda señala la existencia de dos fuentes documentales que demuestran la existencia de una villa medieval con este topónimo.
En la primera de ellas se identifica a Alaejos como el Falafeios que aparece en un documento de cesión de 1185.
Del mismo modo señala que para otros autores Alaejos aparece un siglo antes, entre las conquistas que AlfonsoVI realiza en su expansión hacia Toledo en el 1085 y convienen en señalar un lugar llamado Alaeth como el Alaejos actual.
En ambos casos obvia dar explicaciones sobre el origen y la etimología del topónimo. Personalmente me inclino a pensar que el origen del mismo hay que buscarlo en el dialecto galaico-leonés. Me baso en los conocimientos que poseemos sobre la repoblación de la Extremadura castellano-leonesa y en el hecho histórico de que la villa perteneció al reino de León antes de la unificación con Castilla y que ocupaba una zona fronteriza entre ambos reinos, lo que explicaría, por otra parte, la proliferación de construcciones defensivas militares a lo largo del curso del Trabancos.
Covarrubias recoge y define Alaexos como: Villa ilustre, nombrada entre otras razones por el buen vino que en ella se hace y en Coca. Dice el padre Guadix que vale en lengua arábiga tanto como "peregrinos"; y será sí (si así es) por acudir muchos forasteros a la fama del buen vino o porque los naturales lo traigan y se hacen peregrinos, yendo a otras tierras con ello.
Esta conjetura del padre Guadix peca de popular, simplista y anacrónica. Popular y simplista por atribuir un origen árabe a la villa y su topónimo, sin dar explicación histórica ni etimológica alguna anacrónica porque su vino no alcanza renombre hasta el siglo XVI.
Eufemio Lorenzo, con las reservas oportunas, lanza la hipótesis de que Falafeios, poblado documentado ya en 1180, puede ser un diminutivo de Falafes o Alafes, topónimo, este último, que se encuentra en la zona de Benavente. Alafes puede ser un plural colectivo de Alafa, forma atestiguada en portugués para alfalfa y para una variedad de esparto. Según esta hipótesis Falafeios sería un fitotopónimo con el significado de alfalfar o espartal, es decir, lugar abundante en alfalfa o esparto. Por tanto, el origen de la aldea y su topónimo se debería a repobladores portugueses.
En este estado de la cuestión, con la inestimable ayuda de J. Benito, voy a exponer mi propia hipótesis, aún sabiendo que el campo de la etimología es resbaladizo y propenso a explicaciones en ceso simplistas o, en su defecto, exageradamente eruditas.
El vocablo Falafeios evoluciona trasformándose las efes en haches mudas, que terminan desapareciendo, y las íes en jotas; de forma que el proceso evolutivo del vocablo sería el siguiente: Falafeios, "Halaheyos","Alaexos", Alaejos.
En castellano antiguo y en gallego existen topónimos descriptivos relacionados con los sauces y los saúcos, es decir, fitotopónimos tales como saducedo, salgueiro y falgueiro (en este caso sería falagueiro) con lo que Falafeios sería un fitotopónimo relacionado con la abundancia de sauces o saúcos, árboles, por otra parte, profusos en la zona como lo atestiguan topónimos muy cercanos como Fuentesaúco.
Pero esta hipótesis quiere ir un poco más allá Sin duda hay que relacionarla con el proceso de repoblación de la Extremadura castellano-leonesa en el siglo XIII y con los grupos humanos que se asentaron ella tras las razias de Almanzor en el último tercio del siglo X. Salvador de Moxó afirma que tras el avance de Alfonso VI hacia Toledo y su conquista en 1085, "se repoblaron de forma bastante espontánea las villas cercanas a las márgenes del Duero., en su zona central, como Olmedo, Medina, Coca, lscar o Cuellar. Mayor enjundia, por lo que suponía una planificación meditada, tuvo la repoblación de Segovia, Ávila, Salamanca y Zamora pues estas ciudades estaban concebidas como centros o polos de colonización de los que emanarían los medios adecuados para la repoblación del campo circundante. Los repobladores procedían del interior del reino de Castilla y León: burgaleses, riojanos, serranos, vascos, leoneses, palentinos, portugueses y gallegos y otros procedentes de otros reinos peninsulares como navarros, aragoneses y francos, así como mozárabes. Más tarde llegarían judíos y mudéjares.
Estos grupos humanos se agruparon de acuerdo con su origen y dieron lugar a la proliferación de pequeñas aldeas (más de mil) predominando el tapial en la construcción de las casas y las cubiertas de teja.
Con estos datos y a falta de un estudio documentado de la repoblación por pequeñas comarcas, reto que Salvador de Moxó lanza a los estudiosos del tema, me inclino por defender la hipótesis de que la zona de Alaejos fue repoblada por portugueses, gallegos, leoneses y mozárabes que se sirvieron de la Vía de la Plata como camino de penetración hacia las tierras del interior de la Extremadura castellana. Concretando aún más, señalaría a los gallegos como la base fundamental de dicha repoblación y quienes dieron el nombre de Falafeios a la primitiva aldea. J. Ojeda recuerda que la tendencia migratoria de estos hacia Castilla perdura en el siglo XVI.
Para demostrar esta posibilidad es determinante el estudio con detalle de los topónimos y sobre todo de los antropónimos predominantes en la localidad, algo que desgraciadamente es muy difícil por inexistencia o escasez de fuentes documentales. Los libros de bautismo de Santa María comienzan en 1552, fecha muy tardía para nuestros intereses.
Además de los gallegos, que como he apuntado darían nombre a localidad, hay indicios de que un grupo de la primitiva población era mozárabe como lo atestiguan la pervivencia de vocablos como: josa, alcacer, Barragán, chacho, chiches, galbana, maimón, arrecajel, almocafre, alcabuz, algarroba, la Atalaya..., así como la existencia de la morería perpetuada hasta hoy con los topónimos de Saltalperro, el Morisquillo y Perromoro, en clara referencia despectiva hacia estos; del judeo español conservamos uno de los vocablos más característicos y específicos de la localidad: cocho*, la existencia de una judería está atestiguada aunque se desconoce su ubicación en la localidad.
Finalizamos esta teoría con los repobladores, como base significativa, para fundamentar su presencia, la nutrida pervivencia en el siglo XVI de antropónimos de origen godo como Hernando, Francisco, Rodrigo, Alonso, Bernardo y de patronímicos como González, Alonso, Álvarez, Hernández, Fernández, Rodríguez, que podrían pertenecer a la población visigoda que se refugió en Galicia, a raíz de la despoblación de los paramos leoneses, ocasionando en aquella una casi insoportable densidad demográfica que, más tarde, sería determinante en el proceso de la reprobación de la Extremadura castellana, por lo que se reforzaría la hipótesis de que los repobladores del primitivo Falafeios fueran galaico-leoneses.
No es mi intención polemizar con esta teoría. Soy consciente de que tendrá cualificados detractores y que la única defensa llegará con los estudios comárcales que aporten las bases documentales imprescindibles para fundamentarla.
A expensas, por tanto, de una solución definitiva del problema etimológico de Alaejos dejamos el tema para adentrarnos en el estudio de la onomástica de su callejero actual.
Es preciso, de nuevo, acudir al estudio de nuestro paisano J. Ojeda que defiende la idea de que los nombres de las calles son del siglo XVI o posteriores, excepto la de Fortaleza y Plaza y la Ronda.
En los últimos años el callejero ha sufrido los avatares de la historia reciente de España, estando el núcleo urbano formado en la actualidad por las calles y plazas que a continuación se relacionan fabéticamente:
Arenal, calle del: Urbanizada recientemente sobre el primitivo Arenal, así llamado por las características morfológicas del terreno. Era camino obligado hacia los Alcaceres, zona de expansión urbanística en la actualidad.
Arrabal, calle del: Urbanizada sobre el antiguo arrabal, barrio situado fuera del límite de la población, que estaba delimitado, por la calle la Ronda, en la actualidad calle de la Casita.
Atrio de Santa María, calle:Conjunto formado por la Iglesia homónima y su cercado, con el carneruelo y el camposanto de los pobres.
Calvario, calle del: De reciente urbanización evoca el camino que llevaba a las distintas estaciones del Vía crucis, cuando éste se celebraba por los alrededores del pueblo. Existen aún algunas señales de estas estaciones en las tapias de las huertas o alcaceres de la zona del Arenal.
Caño, callejón del: Callejón, aumentativo de calleja, se refiere a un camino angosto, largo y estrecho que discurre entre las tapias de las huertas en dirección al Caño.
Carranza, calle de: Patronímico de un alejano del siglo XVI, Francisco Carranza.
Casas Nuevas, calle de las: Conocida popularmente por Calle sin Dios, ha cambiado la denominación por la renovación total de sus viviendas en los últimos años.
Casita, calle de la: Hagiotopónimo del camino que conduce más directamente desde el pueblo a la ermita de Ntra. Sra. de la Casita. El nombre primitivo y más antiguo era calle de la Ronda, porque cerraba, por el sur, el núcleo urbano.
Constitución, plaza de la: Conmemora la Constitución de 1978. Más conocida como Plaza Mayor, es el centro de las actividades públicas.
Conventillo, calle del: Aunque con ciertas reticencias, el topónimo revela la existencia, en el siglo XVI, del convento de San Francisco. Dicho convento fue destruido por la francesada o por las desamortizaciones del siglo XIX (Mendizábal el año 1835 y Madoz en 1855). En la actualidad en el coro alto de Santa María existe una imagen, en muy mal estado de conservación, de un San Francisco estigmatizado.
Correos, calle de: Denominación oficial de la popular Calleja Cerrada, que como su diminutivo despectivo indica es pequeña y sin salida.
Fortaleza y Plaza, calle: Eje principal de la villa que comunicaba el Castillo-fortaleza con la Plaza. Se la conoce popularmente por calle de la Cárcel, porque en la Casa Consistorial, sita en la desembocadura de la calle en la plaza, estaban los calabozos municipales.
Francisco de Quevedo, calle de: En la zona de expansión urbanística recuerda a este genio del Siglo de Oro.
Gonzala Santana, calle de: En honor de esta salmantina benefactora de Alaejos, a la que, popularmente, se la conoce como la Pollita de Oro. Esta señora, que vivió a principios del siglo XX, pagó los estudios a muchos niños salmantinos y alejanos a los que se conocía como "gonzaleros".
Hernández Morejón, plaza de: Patronímico del insigne docente y médico militar D. Antonio Hernández Morejón, hijo del pueblo, que vivió en el siglo XIX. En la actualidad, el premio anual a la mejor tesis doctoral sobre Historia de la Medicina española lleva el nombre de este alejano. Esta plaza es más conocida como Lavajo del Lugar.
Huerta Grande, calle de la: Menciona y localiza la huerta más representativa de la zona. Tradicionalmente Saltalperro.
Huertas, calle de las: Especifica el camino que conduce hacia los huertos/as al sur de la localidad.
Jardines, calle de los: Tiene su origen en la plaza de los Jardines.
Jardines, plaza de los: Hace mención a la zona ajardinada sobre el solar del desecado lavajo del Castillo.
José Zorrilla, calle de: Conmemora a D. José Zorrilla, poeta vallisoletano.
Juan Méndez, calle de: Antropónimo de un alejano del siglo XVI.
Lucas Martín, calle de: Antropónimo de un clérigo beneficiado de san Pedro, también del siglo XVI.
Matadero, calle del: Precisa el lugar en que se encontraba el matadero municipal que fue trasladado, por razones de salud pública, a la carretera de Castronuño.
Miguel de Cervantes, calle de: Evoca al más insigne y universal de nuestros escritor.
Muro, calle del: Alude al muro o cerca que protegía el núcleo urbano hasta el siglo XVI.
Pastores, calle de los: Topónimo histó-ricamente relacionado con las antiguas hermandades que revela una actividad ganadera.
Peñaranda, calle: Señala la salida de la localidad en dirección a Peñaranda de Bracamonte.
Perogiles, calle de los: Patronímico de la familia alejana de los Perogiles, del siglo XVI.
Pozo, calle del: Especifica el trayecto hasta el Pozo Nuevo sito en el Lavajo del Lugar.
Prado, calle del: Especifica la dirección hacia el prado de Carrealbar.
Quinto Centenario calle del: Conmemora la celebración en 1990 del V centenario de la aparición milagrosa de la Virgen de la Casita.
Ramón y Cajal, calle de: En honor del insigne médico e investigador D. Santiago Ramón y Cajal, premio Nóbel en 1906.
Ronda del Castillo, calle de la: Nombre de la calle históricamente relacionada con el cierre del conjunto del antiguo castillo y del núcleo urbano por el O.NO.
Ronda del Cristo, calle de la: Calle histó-ricamente relacionada con el cierre del núcleo urbano por el NE. Antiguamente era el arrabal de Santa María.
San Pedro, callejón de: Conocido popu-larmente como el Carneruelo, rodea por la parte de atrás la iglesia y su cercado con el carneruelo y el camposanto de pobres.
Santa María, calle de: Apunta a la dirección que lleva, es decir a la iglesia homónima.
Santa María, plaza de: Tradicionalmente plazuela o Atrio de Santa María, en relación con la iglesia homónima.
Teatro, calle del: Esta denominación indica la entrada al actual Teatro.
Tejares, calle de los: Este topónimo debería estar relacionado con la actividad que sugiere, es decir, con el lugar en el que se fabricaban tejas o ladrillos, pero no hay indicios claros de que en esta parte del pueblo existieran talleres de este tipo. Cabe la posibilidad de que el topónimo sea más genérico y que fueran adoberías, por su situación a las afueras del pueblo y la orientación sur, ambas circunstancias muy propicias para el secado de los adobes.
Tejedores, calle de los: Alude a antiguas actividades económicas o profesionales organizadas en Hermandades para defender sus intereses, en este caso la de los tejedores de lana.
Trabancos, calle: Homónimo del río y del poblado, hoy desaparecido. Trabancos es un vocablo prerromano de difícil etimología. Eufemio Lorenzo lo hace derivar del latino trabes, madero, viga; por lo que un "trabanco" sería una armazón de vigas o maderos.
Vera, calle de la: La palabra vera hace referencia a "orilla o al Lado de", en este caso parece ser que indica la calle que estaba a la orilla de la cerca del pueblo, cuando aún la había. Tenía y tiene su prolongación por la calle la Ronda. Calle de la orilla.
Zabacos, calle de los: Patronímico de la familia de Rodrigo Zabaco, alejano del siglo XVI.