Iglesia Parroquial de San Pedro.-
   Esta iglesia, declarada monumento histórico-artístico en 1980, se comienza a construir en la segunda mitad del siglo XVI. Es una iglesia de tres naves, ligeramente más alta la central, pero sin llegar a iluminarse directamente, constituyendo, así, un ejemplo más de planta de salón. La luz entra por ventanas de medio punto, derramadas interior y exteriormente y bastante amplias.

   El material empleado en la fábrica es el ladrillo. En el  lado de la Epístola, se levanta una airosa torre, la más gallarda de toda la zona occidental de Valladolid. Está hecha de ladrillo y consta de cuatro cuerpos, cada uno de los cuales posee una organización arquitectónica a base de pilastras planas toscanas y entablamento de variadas formas, en orden a buscar las luces adecuadas. En el segundo y tercer cuerpo figuran esgrafiados en el friso con temas de triglifo, leones, águilas explayadas de dos cabezas y el escudo de San Pedro (Tiara y llaves cruzadas).El retablo mayor, de finales del siglo XVI, está dedicado a San Pedro y como dice una inscripción del mismo, fue finalizado en el 1603. No conocemos su autor, se dan multitud de hipótesis.
En el lado del Evangelio se puede admirar un retablo plateresco que muestra apreciables esculturas dentro del estilo de la escuela de Alonso Berruguete. Este retablo fue traído del despoblado de Valdefuentes -población que desapareció en el siglo XVII- y, por su construcción, correspondería a la capilla mayor. En el lado de la Epístola se ve un gran retablo barroco decorado con cabezas de serafines, todo dentro delestilo de Pedro de Sierra; fue lastimosamente repintado en 1911. En esta misma nave hay otro retablo barroco, del siglo XVII, dorado, con grandes columnas salomónicas entre las que se alza la imagen de un crucifijo muy enigmático cuya cabeza es una simple mascarilla cubierta por una peluca. En uno de los laterales, imagen en la parte superior derecha, se halla un precioso órgano barroco del siglo XVIII. En la sacristía existe una valiosísima cajonería barroca del siglo XVIII.
Posee, asimismo, un verdadero tesoro artístico que se traduce en un Cristo filipino de marfil del siglo XVIII, una cruz parroquial de plata sobredorada del siglo XVI de notable valor y un cáliz de plata dorada de la segunda mitad del siglo XV. Todo ello se expone actualmente, por seguridad, en el Museo Interparroquial de la Iglesia de Santa María.

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